Archive for the ‘Días perdidos en una sala de cine’ Category

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diapasón – jorge polaco

julio 2, 2008

Jorge Polaco no encaja con la actitud BAFICI principalmente por un motivo: su rechazo a la multitud embobada, su frenética campaña en contra de las huellas dactilares, su obsesión por la asepsia. Read the rest of this entry ?

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hitler, un film de alemania – j.h. syberberg / la boda de mi mejor amigo – p.j. hogan

junio 28, 2008

Estábamos sentados en el práctico de Teoría Literaria III, no digo aburriéndonos pero sí completamente sometidos a la verdad que por entonces se imponía, estúpida y única: Letras era El Lugar desde el cual leer la realidad o esa suma de astillas y pedazos de espejo que por entonces la reemplazaba. Read the rest of this entry ?

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Luchas en Italia – Grupo Dziga Vertov / One P.M. – Pennebaker, Leacock, Godard / La león – Otheguy

junio 23, 2008

Hay dos maneras de escribir: el rencor y la falta. A ambas, a la larga, se las fagocita el sistema amoroso. Read the rest of this entry ?

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aniceto – favio

junio 16, 2008

Capa sobre capa, como un rogel, así se nombran las imágenes. Read the rest of this entry ?

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200 moteles – frank zappa

junio 14, 2008

No estoy seguro si el problema de los domingos es la amenaza creciente de la cercanía del mundo laboral (que, como en un thriller, se acerca poco a poco a la víctima sin que ésta pueda hacer nada) o, al contrario, la certeza de que con la venida del tiempo del trabajo reingresamos al universo del sentido consolidado. Read the rest of this entry ?

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la desconocida – giuseppe tornatore

junio 13, 2008

Está claro que uno va como escapándose. Como los que salen a correr, uno no hace más que huir y es por eso que llega desbocado, dispuesto a cualquier cosa por vivir el relato de otro. Y es que en esto hay una cronología silenciosa del tiempo perdido, línea rota de tiempo que puede ser el último refugio de la subjetividad (algo así como “somos el tiempo que perdemos, no el productivo que, tarde o temprano, se manifiesta, se explicita, es para los otros”). Read the rest of this entry ?

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sangre de cóndor – jorge sanjinés

junio 11, 2008

Iba por Garay. Guantes, gorro, sobretodo. De repente, la veo doblar a Petardo, eterna en su bici y su empecinamiento. La veo y le grito. No me escucha. La veo y le grito. Nada. Me pareció que la perseguía una rata, pero callé cuando la encontré más tarde, en su casa. Había que verla para una monografía que Petardo estaba haciendo para una cátedra guevarista. Previendo la insuficiencia del vhs, compré un Gato Negro en el chino. Lo bebimos entero, recién eran las ocho.