Hoy por hoy: escribir. Luego almorzar, luego beber, luego… más tarde voy a pensar en el luego. Y luego en el más tarde. No hay rima en el dolor, no hay rima en el dolor. No hay. Por la dudas: hacer tal y como si se supiera: ¿cómo si se pudiera? Saber el poder. Engañar, escribir, escindir. Una y otra vez. Confundir. Desembarazarme del lenguaje; abortar, abortar la comprensión. Nonato del sentido. En eso estamos: del derecho y del revés. ¿Perec, Perec? Ningún Georg a la vista. Mañana no; mañana meterme en la cama y nunca más volver a salir. Salir a volver más nunca y cama en la mañana: matarme. Con palabras: sin ellas. Dos e por dos a; es decir, nada. Quería decir; en la calle oscura -y no oscurecida- tengo el mismo miedo tartamudo que un niño violentamente maltratado en su matete. O que un niño violeta mal amamantado en su marasmo. Niño oscurecido: guarda tu marasmo y tu matete en la maleta y muerete a la vista de Georg. Ya he hecho la cita elocuente y críptica: ahora afuera. A la llanura incomprensible.Y afuera, en la brava llanura, el horizonte está tremendamente gris; la tormenta se avecina a galope enfurecido. Hablo por hoy y no por mañana. Mientras tanto, la vecina del departamento de al lado sigue siendo una mujer madura en bata de color: ¡horror, horror, el color es sumamente gris! Sus ojos de madre argentina esconden una tristeza infinita: debería matarla. ¿Qué duda cabe? A ella y a sus ruidosos perros. Chillan los canes, chillan. Chillan de sadismo e incomprensión. ¿Acaso aún no comprendes el sadismo de tu difunto animal? Hoy por hoy: parodiar. Mañana por la tarde escribir. Una carta suicida de despedida: escribir. Una barroca y amanerada carta suicidadora. Por lo tanto: tormentas del pasado en el cerebro del futuro; o en todo caso, bailando pringosamente en los barrios inmorales de la memoria alcoholizada: ¡ Oh belleza y podrumbre de Constitución, te saludo! El cielo inmundo trae el rumor inaudito de tierras lejanas y perdidas. Rumores de Babilonia.